lunes

El Espíritu de verdad.

El propósito de la encarnación fue revelar al Padre;la misión del Consolador es la de revelar al Hijo.Cuando miramos una pintura,quizá podamos de nosotros mismos apreciar mucho sobre el color y la forma que se exhiben en la citada pintura,pero para enterder en forma cabal el cuadro,y poder apreciar en todo su valor el propósito que encierra,es necesario que un experto en cuestiones de arte nos dé una explicación.
El Espíritu Santo es el Intérprete de Jesucristo.No ofrece una nueva revelación,sino que más bien aclara la mente del hombre,capacitándole así para descubrir un significado más profundo en lo que respecta a la vida y palabras de Cristo.Así como el Hijo no habló de sí mismo,sino de lo que había recibido del Padre,así tampoco el Espíritu hablará de sí mismo,como si fuera una fuente distinta de información,sino que declarará lo que oye en esa vida interior de la Trinidad


Pearlman